Tipos De Cabellos Y Cómo Cuidarlos

 

El cuidado de nuestro pelo es una de las tareas que más complica a las mujeres, debido a que muchas veces no sabemos realmente cuál es el tipo de cabellos que tenemos, y por eso muchas veces cometemos errores a la hora de comprar productos específicos.

Si eres una de esas confundidas, no te preocupes que aquí te ayudaré a descubrir qué clase de melena tenés y además te daré algunos consejos para que lo cuidés a diario y hagas que mejore su aspecto.

Cabello Fino: Este tipo de cabello se caracteriza por ser más delgado de lo normal,  por lo mismo es más propenso a sufrir daños debido a los cambios climáticos, por el uso excesivo de artículos de peluquería (secador y/o plancha de pelo) y  también por las tinturas. Además, como esta variante tiene poco cuerpo, es normal que se enrede con facilidad y que cueste más hidratarlo.

Cuidados especiales: Evitá secarlo frotándolo con la toalla; lo ideal es que sólo lo envolvás para quitarle la humedad. Lo mejor es que se seque solo y que luego le apliqués algún serum o crema de peinar en las puntas para moldearlo y a darle volumen. Pero si no te gusta salir de tu casa con el pelo mojado, procura que el secador esté en la temperatura mínima o media para evitar dañarlo con el calor artificial. Junto con esto es necesario que cuando lo lavés utilicés una línea de shampoo, acondicionador y crema de tratamiento especial para pelo sensible, que tenga activos para nutrirlo, humectarlo y hacerlo más fuerte.

Cabello grueso:  Esta cualidad no tiene que ver con la cantidad de pelo que la persona tenga. Este es grueso cuando el diámetro de la hebra es mayor y por lo tanto, la cantidad de proteínas también. Como este tipo de cabello es más fuerte puede soportar mucho más desgaste de los peinados y de las tinturas que el resto, sin embargo, distintos estudios muestran que este tipo de pelo absorbe casi un 45% más de humedad que el fino y esto deviene en la problemática más frecuente de esta estructura capilar: el exceso de volumen y de frizz. Esto, sumado a una mayor cantidad de capas de cutículas hacen que el cabello grueso tenga una superficie áspera.

Cuidados especiales: Para que luzca con vida, hay que mantenerlo hidratado. Por eso es bueno usar shampoo y crema de enjuague especiales. Junto a esto, siempre hay que aplicarle silicona, cremas para peinar, serums y ciertos tipos de gel ya que son fundamentales para suavizar los bordes ásperos de la cutícula y así aumentar el brillo de los pelos “locos”. Para darle un toque fresco es bueno usar cremas de peinar después del lavado para también darle más peso.

Cabello seco:  Por lo general, el cabello seco se parte con mucha facilidad, cuesta desenredarlo, luce opaco y tiene una textura “pajosa”. Esto sucede porque no está protegido por la grasa capilar que debería tener, y esto hace que la cutícula del cabello se vuelva áspera y porosa, haciendo que luzca deshidratado y sin vida.

Cuidados especiales: Lavá tu cabello sólo cuando realmente sea necesario, sino eliminarás la poca grasa que tiene. Es ideal que usés sólo productos formulados para tratar cabellos secos, ya que contienen alto contenido en siliconas que facilitan el peinado. Para que en este proceso no maltratés tanto tu cabello, enjuagalo con agua tibia y no caliente, y si quieres que quede más suave termina con un chorro de agua fría en las puntas. Otro buen consejo es que apliqués una mascarilla capilar, al menos una vez a la semana. Esto le entregará mayor hidratación al cabello y sellará su superficie con aceites protectores. Complementa esto masajeando de forma regular tu cuero cabelludo para activar la circulación sanguínea y estimular la secreción de grasa capilar.

Cabello graso:  Algunas personas tienen glándulas sebáceas que secretan más aceite en su cuerpo y esto también se transmite a través del cuero cabelludo. Esto finalmente afecta el pelo, pero la buena noticia es que la grasitud sí se puede controlar.

Cuidados especiales: Cuando apliqués productos en tu rostro, evita que tengan contacto con la zona de la raíz del cabello para que no acumule más oleosidad. Junto con esto, mantén  tu cabello lo más limpio posible (eso incluye evitar el uso de lacas, espumas, geles, aceites o gotitas para controlar el frizz del cabello) y no te lo toques, a no ser que te estés peinando, pues cada vez que pases las manos en tu cabeza depositarás más grasa en esa zona. Otra cosa que puede ayudarte es evitar el uso de acondicionadores y productos para humectar el pelo y si lo haces, procura que sea desde la mitad del cabello hacia abajo. Por último, cepillá tu pelo sólo cuando sea necesario, sino extenderás el exceso  de grasa por el resto del cabello.

Si bien cada tipo de cabello es particular, todos pueden crecer sanos y con fuerza si es que les brindás los cuidados correctos: Evitá aplicar en él productos muy fuertes, prefiere las tinturas naturales y cortate las puntas cada tres meses.

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